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Agotamiento Social Fb

El agotamiento social del 2017

¿Tienes algún adolescente a mano? Si es así, pregúntale si usa snapchat o WhatsApp a diario. Y ahora si tiene cuenta en Twitter o Facebook.

Las dos primeras casi se han vuelto un estándar en la España de finales del 2016. Las dos segundas, ya no.

Y esto es crítico para entender hacia donde vamos en esto de la sociabilidad digital (ES).

El último estudio de la Actividad de las Marcas en Medios Sociales (ES), elaborado ya hace unos meses por IAB Spain, señala algo que llevamos tiempo defendiendo: la hegemonía de la web social está en decrecimiento.

Y lo decimos precisamente en España, caso de estudio de irrupción de plataformas sociales como Facebook o Twitter. Basta salirse de este microclima para darse cuenta que la realidad del mercado mundial está más acentuada.

Tanto para marcas como para usuarios. Los españoles dedicamos semanalmente un promedio de 4 horas y 23 minutos a consultar Facebook. El año pasado eran 8 minutos más.

Que vale, es una barbaridad, pero es la primera vez en la historia de la compañía que el uso baja. Y ojo, que recalco que estamos hablando de España, un pequeño paraíso para este tipo de herramientas.

Hay muchas razones que nos llevan hacia derroteros menos dependientes de la web 2.0:

  • El primero y más obvio es la superación del hype inicial: Facebook lleva con nosotros alrededor de 10 años. Twitter más de lo mismo. Y aunque continuamente están sacando actualizaciones, el servicio es en sí prácticamente el mismo; estar en contacto con lo que nos interesa (familiares, amigos y noticias).
  • El segundo, en base a la carga histórica que tienen nuestros perfiles: Frente a propuestas como WhatsApp, basada única y exclusivamente en la mensajería instantánea, y Snapchat, con un fuerte elemento efímero, lo que nos ofrecen las redes sociales es justo lo contrario. El saber que todo lo que hayamos dicho en algún momento puede acabar siendo usado en nuestra contra (ES). Que el Internet Social no olvida ni perdona, y quien más quien menos conoce a alguien al cual algo del pasado le ha hecho pasar factura en el presente. Cambiar este elemento es prácticamente una utopía, habida cuenta de que es precisamente la seña de identidad de la web social. No así de la nueva sociabilidad digital, que en un giro esperable de los acontecimientos, ha vuelto a los elementos históricos de la sociabilidad: contenido efímero, instantáneo y personal.
  • Por último, está el papel cada vez más hegemónico de las marcas: Hemos forzado hasta lo imposible la pseudo-humanización de identidades corporativas, como si estas tuvieran conciencia y voz por sí mismas. Algo que sigue sin resultar creíble, y que se agrava conforme las plataformas que las alojan dan prioridad al negocio frente al servicio.

Re-marketing, artículos patrocinados, influencers y demás farándula solo generan ruido en unos canales que, recuerdo, servían para estar en contacto con los tuyos. Punto.

Pero si cada vez que quiero saber dónde anda X persona me tengo que comer lo que un algoritmo de recomendación cree que debe interesarme (ES), y lo que el negocio de la plataforma que está detrás precisa que consuma, mal vamos.

La carrera por el postureo digital, y en especial, la presión por mantener los cánones sociales que artificialmente hemos creado en nuestro alter ego digital, hacen el resto.

De ahí que haya agotamiento social. Y que no parezca que vaya a ir a menos. Porque ante todo estas herramientas deberían servir de elementos auxiliares para expandir nuestra faceta social, no servir de murallas para cohibirla, y mucho menos transformarse en una suerte de exclavitud auto-impuesta.

Este post tiene 3 comentarios
  1. Muy oportuna tu información, para los adultos mayores que
    llegamos “tarde” a la tecnología digital y que vemos a los
    hijos con asombro adentrarse en los dispositivos y redes
    sociales y otras; en fin para entenderlos y estar cercanos
    a ellos y en lo posible actualizarnos desde México Lindo
    un saludo y gracias…

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