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Amazon Web Services pero en la vida real

Hablábamos hace ya casi un mes de cómo Wal-Mart, el que hasta el momento fuera el líder del sector retail americano, se había rendido a la evidencia de que el pulso del mercado estaba en manos de aquellos capaces de aprovechar la tecnología para sus intereses, implantando una reestructuración completa que le llevará a dar prioridad uno a su apartado digital.

No era para menos. A día de hoy Amazon tiene mayor capitalización que Wal-Mart…, y que Target, y que Macy’s…, y que, en definitiva, toda la suma de grandes retailers de USA. Es decir, que “una tienda de venta de libros” es más valiosa que todas las grandes marcas estadounidenses.

Y aquí viene lo peor: Aludiendo año tras año pérdidas.

¿Cómo es esto posible? Por un trato, y sobre todo, una confianza absoluta por parte de sus inversores, que aceptan que el señor Bezos reinvierta hasta casi el último duro en hacer seguir creciendo la maquinaria, pese que a ello les haga no ser rentables económicamente.

Una situación que les da la oportunidad de lanzar iniciativas como Amazon Dash, un botón que en la práctica entregan gratuitamente (primero lo pagas, luego te lo descuentan en la primera compra) a sus clientes simplemente para que estos puedan pedir un solo producto (por cada botón) con tan solo pulsarlo. Eso, o sacar una tablet a alrededor de 60 euros más que solvente para un uso habitual (consumo multimedia, redes sociales y tal).

Un escenario agresivo que les permite irrumpir en cualquier mercado y eliminar prácticamente a cualquier competencia que hubiera en él.

Estos días nos enterábamos que la compañía había determinado crear un centro de logística aérea en Cincinnati (EN), con 40 aviones (por ahora tienen menos de una veintena, pero a final de año se espera llegar a esta cuantía) y creando cerca de 2000 nuevos puestos de trabajo.

40 aviones cuyo único cometido será entregar productos a sus clientes premium (Amazon Prime), y lo mejor de todo, sin depender de empresas de transporte de terceros como UPS.

La realidad, por supuesto, es mucho más humilde (ni de coña 40 aviones van a ser suficientes para cubrir el volumen de paquetería de Amazon), pero es un aviso a los stakeholders: Amazon entra así en el mercado de la logística aérea.

Y conociendo a la compañía, no descartemos que una vez toda la maquinaria esté funcionando a pleno pulmón decidan abrirse como distribuidores a terceros.

Es algo que ya han hecho con anterioridad, y que de hecho, les ha permitido ser líderes en infraestructura digital.

Por si no lo sabe, el negocio más lucrativo de Amazon no es vender productos, sino ofrecer sus servidores y su expertise para que terceros (entre los que están competidores naturales como Google o Microsoft) desarrollen productos y servicios digitales. Amazon Web Services es, en la actualidad, uno de los agentes más importantes de la infraestructura de Internet. Por delante de Google Cloud Platform y Microsoft Azure.

Más de un tercio de todos los servicios tecnológicos que utilizamos a diario e intranets que utilizan las organizaciones de medio mundo dependen, de una u otra manera, de la nube de Amazon. Una nube que fue creada por las necesidades de la compañía de expandir su mercado de retail.

Justo lo que ahora mismo está ocurriendo con la creación de este nuevo hub aéreo.

Del digital al físico. De la tecnología al retail.

Cuando algunos tan solo están empezando a comprender el mundo digital, otros ya vienen de vuelta :).

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