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120523 Social Media Wine

Cristal

A raíz de mi nick, o “nombre artístico” (esto último en homenaje a mi Yaya, que lo del Nick le hubiera sonado a chino), cosechadel66, mucha gente, sobre todo al principio de conocerme, pensaba que tenía algo que ver con el vino o que mis conocimientos o apetencias principales giraban en torno a él. No le niego yo su punto a una buena copa de vino en muchos momentos, pero en realidad mis contenidos o preocupaciones diarias no tienen que ver demasiado con el tinto, el blanco o el rosado elemento. Pero, lo que son las cosas, el vino me va a venir estupendamente para saltarme el tradicional miedo a la página en blanco, comenzar este artículo y protagonizar en cierta medida su contenido.

Imaginemos por un momento que sí que me dedicara al vino. Que fuera un pequeño productor de caldos (uy, que fisno) con unas cuantas viñas y una pequeña cosecha anual. Y ya puestos, imaginemos que no sólo yo, sino la mayoría de personas que estáis leyendo este texto también os dedicaseis a eso, al vino. Una vez el andamio de la imaginación de cada uno ha construido esa idea, iriamos a echar un vistazo a lo que se dice por ahí.

Vidrios, cristales, copas, botellas, jarras, vasos… de eso hablamos la mayor parte del tiempo. No del vino que con tanto esfuerzo y tiempo producimos, de su calidad o sabor, no. Hablamos de donde ponerlo o beberlo, de la belleza o forma de esos cristales. Hablamos más de copas que de cosechas. Hablamos más de vasos que de viñas. No tengo nada en contra de los fabricantes de cristal, vidrio o similares; pero yo no me dedico a eso. Me dedico al vino, oiga. La belleza de una copa no va a mejorar mi estupenda cosechadel66. La forma de una botella no va a hacer que mi vino combine mejor con la carne o el pescado o que deje un ligero sabor afrutado en el paladar. O más exactamente, eso no es lo principal, lo más importante, de lo que me, nos tenemos que preocupar si nos dedicamos a este negocio. Por supuesto que puede llegar a ser importante que mi blanco del 87 se sirva en un vaso de diseño espectacular, pero sí su calidad es ínfima, de poco le van a valer copas y vasos. Lo mío es el contenido, no el continente. Y creo que lo vuestro también.

Las Redes Sociales no son más que el cristal de nuestros vinos. Las copas y botellas donde servir el contenido sobre el que parece nadie habla. Como si diera lo mismo un Rioja que un tinto peleón. Como si todos hiciésemos exactamente el mismo producto y la diferenciación tuviera que venir de donde lo servimos. A la mierda los matices de cada vino, su sabor, su textura, todas esas características. Lo importante es el cristal, o al menos parece serlo.

Pero yo quiero volver a preocuparme de lo principal. Como no soy fabricante de copas, lo que me importa es lo que voy a poner en ellas. Como no soy propietario o colaborador de una Red Social, plataforma de publicación, agregador de noticias o similares, lo que me importa es mi contenido. Que mis palabras, mis frases, mis verbos, mi vino, sea un poco, un pelín mejor en cada copa que sirva, sea de duralex, de wordpress, de cristal de bohemia o un chupito Twitter. Que la preocupación o conocimiento sobre esos recipientes sea la justa, y que nunca llegue a preocuparme más por su calidad que por lo que vierto en ellos.

Porque al final, de tanta copa, de tanto cristal, de tanto vaso, lo más fácil que puede pasar es que se terminen por caer y juguemos todos a ver quien es el que más heridas tiene en la planta de los pies. Para eso, prefiero el Tetra Brik.

Imagen original: Understanding Social Media Through Wine

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