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Unnamed

El “made in XXXXX” en tiempos de globalización

Hace unos días fue muy sonado el caso de Onyx-Connect (EN), una compañía africana a la que Google ha invertido cerca de 10 millones para llevar a cabo El Dorado: la fabricación de dispositivos móviles en África

Hay que considerar que el continente es un ejemplo de libro de revolución tecnológica apegada a la movilidad (ES). En la mayoría de países de África, se han saltado la informática de escritorio para apostar directamente por el móvil, que ya no solo sirve para mantenernos en contacto, sino como elemento de democratización económica en entornos de divisas con bajo valor bursátil (la mayoría de monedas africanas).

Por España parece que los pagos móviles empiezan ahora a despegar. En lugares como Kenia o Somalilandia, lleva siendo el modelo de intercambio económico por defecto desde hace casi una década. #ParaPensar

El caso es que la fábrica está programada para inaugurarse a principios del 2017, y de acabar operando como se espera, supondría un soplo de esperanza no solo para el futuro económico del que es a día de hoy el continente menos tecnológico del planeta, sino para las aspiraciones anti-globalización tan en boca de muchos en nuestros días.

Y aunque me gustaría sumarme al entusiasmo, me toca ser crítico con la noticia.

No solo porque en efecto me encantaría ver materializada la propuesta, sino porque lamentablemente apenas tenemos casos de éxito semejantes. Y para colmo, los casos anteriores no han resultado para nada halagüeños.

Hablo, por supuesto, de la startup VMK, que el año pasado propuso exactamente lo mismo, y que acabó por demostrarse que todo era pura fachada (EN). Ni desarrollaban, ni diseñaban, ni fabricaban nuevos dispositivos. Solamente los compraban en china, les cambiaban el logo y los vendían a un precio mayor.

¿Te suena el asunto? En efecto. Por España vivimos una situación semejante hace escasos meses con este “enterpreneur” (el Steve Jobs extremeño, lo llamaban…) que aseguraba estar creando “la Apple patria” (ES), y que en realidad únicamente revendía dispositivos Xiaomi (ni se molestaron en buscar una compañía menos conocida, oiga) con el logo cambiado al doble de precio.

La picaresca se junta con el hambre, y surge lo que surge. A la mayoría de políticos se les endulzan los oídos al pensar poder vanaglorariarse en sus cenas con el resto de compañeros de tener en su ciudad/provincia/estado emprendedores capaces de montar la próxima Google, la próxima Apple, la próxima Microsoft. Pero lo cierto es que ni los grandes gigantes americanos son capaces de producir por sí solos algo tan sumamente complejo como es el hardware, delegando el trabajo donde está la mano de obra, la maquinaria y el expertise, que sigue siendo Asia.

De ahí que aquellos que nos dedicamos a esto sonriamos irónicamente cuando a Trump se le llena la boca al decir que quiere que Apple fabrique todo en casa (EN). Como si al bueno de Cook no le encantaría poder hacerlo, y que en efecto ese “made in UE” cubriera de verdad toda la fabricación y no solo el montaje final.

Cosa que me temo acabará pasando con Onyx Connect, como ya ocurre con la mayoría de fabricantes locales de medio mundo (¡Hola BQ!).

No solo se necesitan muchos millones, mucha inversión en educación, en I+D, y en recursos humanos para materializar un cambio semejante. Se necesita cultura y sobre todo tiempo. Décadas para adaptarse al modelo de producción del cual China ha hecho su mantra económico.

Y ojalá que me equivoque, por cierto :).

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