1-800-987-654 admin@totalwptheme.com
Marketing Ecológico

Green Marketing NO es plantar árboles en tierras despobladas

La semana pasada hablábamos del caso de Walter Palmer, ese dentista de Minnesota que pasaba de una vida con aparente éxito profesional a otra de profundo abismo por una crisis reputacional muy mal abordada (y que para colmo acabó por salirse del tiesto).

Le pasaba también recientemente a Sojasun, con esa asociación de una marca dirigida a clientes veganos y el mundo del toreo, y es que como comentaba en el artículo, es crítico que la imagen de marca vaya ineludiblemente alineada con los intereses y sentimientos de su potencial cliente.

Ponía estos dos ejemplos como casos de fracaso (el segundo al menos con un final no muy malo) por no haber contemplado una estrategia de green marketing o marketing ecológico, y por redes sociales se creó entonces un interesante debate sobre el término.

Sobre el marketing ecológico

Hay que dejar claro que el green marketing o marketing ecológico no tiene por qué estar relacionado únicamente con la protección al medio ambiente. Y, como queda patente en el caso del dentista, tampoco tiene por qué afectar únicamente a aquellas compañías o marcas relacionadas de una u otra manera con la naturaleza.

Hablar de green marketing es hablar de ese marketing que todas las empresas, sin excepción, necesitan para tener éxito en su estrategia de comunicación e interacción con sus clientes.

Con el auge de las TIC, las barreras de acceso a la información se han dilapidado (ES). Ahora cualquiera desde prácticamente cualquier sitio puede saber en este mismo momento qué está ocurriendo en el otro lado del mundo, y qué ha hecho su marca preferida al respecto.

Es un entorno agresivo, en el que cualquier movimiento poco premeditado (o premeditado erróneamente) podría conllevar una crisis de marca que acabara por traducirse en pérdida de recursos (clientes, trabajadores, acuerdos, contratos,..) y su respectiva disminución en los beneficios económicos.

Así, aparece la figura del marketing ecológico, que busca satisfacer las necesidades e ideologías de nuestro potencial cliente aún cuando estas tienen poco que ver con el mercado en el cual nos movemos.

Ejemplo de ello es la feroz batalla que están librando las tecnológicas por volverse más verdes, menos dañinas con el medio ambiente. Reducción de gasto energético, reutilización de materiales en el proceso de fabricación de dispositivos, aprovechamiento de las condiciones medioambientales para minimizar el impacto ecológico,… No porque el green marketing vaya únicamente de proteger el medio ambiente, sino porque es esta una de las medidas que más valora la sociedad, y seguramente más valorará el target de sus clientes.

Otro ejemplo, el llevado a cabo Erika Joy, antigua trabajadora de Google, que un buen día decidió abrir una hoja de cálculo (EN) y compartir con el resto de trabajadores lo que cobraba. Varios meses después, esa hoja tiene cientos de nombres más, y la compañía ha acabado por liberarla como ejemplo de transparencia.

Un tema tabú, como es el de cuánto gana cada uno en la empresa, pasa a ser de dominio público, a escrutinio de terceros. No es necesario (no hay obligación legal de hacerlo), pero se hace porque los beneficios (transparencia, menor tensión, posibles malentendidos, nuevas contratataciones,…) son ampliamente mayores a los inconvenientes (menor capacidad de negociación, principalmente).

Porque la transparencia es otro de los memes del green marketing. Ser transparentes con tu cliente hace que este deposite mayor confianza en tu palabra, y por ende, sea menos susceptible a serte infiel llegado un momento de crisis.

Una decisión estratégica que afecta tanto a los agentes externos como a los internos, por cierto (un trabajador feliz es un prescriptor directo de la marca), y que podría pasar por aumentar la flexibilidad de los trabajadores a la hora de trabajar, o a la hora de pedirse bajas por maternidad (EN).

Medidas nuevamente alineadas con todos los partnership de la marca. Y una manera más de ganarse el corazón de los clientes. De ser más “verde”, más “social”, más “amigable”.

De eso va el marketing ecológico, y no (únicamente) de plantar árboles en tierras despobladas.

This Post Has One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *