1-800-987-654 admin@totalwptheme.com
Original

La fábrica de empleo que supone el micromecenazgo

Leía este fin de semana el paper que el profesor Ethan Mollinc, de la Universidad de Pensilvania, publicaba bajo el nombreContaining Multitudes: The Many Impacts of Kickstarter Funding (EN).

Uno de los primeros estudios serios que veo del impacto económico que ha supuesto la economía colaborativa en la economía mundial.

Como suele pasar, el ámbito de muestreo es relativamente bajo pero aceptable. Centrado en una de las mayores plataformas de crowdfunding (Kickstarter), y con los datos suministrados por 61.654 proyectos, su equipo ha llegado a la conclusión de que gracias a ellos se han creado 8.800 empresas y más de 300.000 empleos. A saber, 29.600 puestos de trabajo a tiempo completo y 283.000 a tiempo parcial. Todo entre los años 2009 y 2015.

Otro punto que me parece aún más interesante, y que señala el propio autor en el abstract, es que de media los proyectos han obtenido un beneficio de 2,46 dólares por cada dolar invertido en su idea, teniendo un intervalo de margen del 95% (entre 1,82 y 3,09, según el sector). De hecho, tanto aquellos proyectos centrados en la comida, como aquellos otros centrados en el diseño de producto, son los que más beneficios otorgan.

A nivel de creadores, parece que el target más habitual son los hombres (sobre un 59%) sin hijos (un 62%). Curioso por cierto que el mayor porcentaje de creadores que se meten a esta aventura son trabajadores full-time (el 39%), llegando al 19% para los freelance y de ahí hasta el 4% de los desempleados.

Y digo curioso porque sacar adelante un proyecto de crowdfunding requiere de mucho más tiempo del que a priori la mayoría consideran.

El éxito de una campaña de crowdfunding se basa principalmente en dos elementos:

  • El contar ya con una comunidad establecida: Y por comunidad no podemos considerar nuestros amigos de FB o followers de Twitter, precisamente…
  • El realizar una campaña adecuada y con una estrategia fijada de antemano.

Y tanto lo primero como lo segundo requiere dedicación. Vaya si lo requiere…

Como bien sabes, no se crea una comunidad de la noche a la mañana. Hablamos de un trabajo que habitualmente lleva años, que sí puede ser compatible con un trabajo, pero que exige constancia, ofreciendo más de lo que se pide a cambio, y siendo consecuente con el objetivo a medio-largo plazo.

Lanzar una campaña en Kickstarter, Patreon o cualquier otra plataforma de crowdfunding no pasa únicamente por grabar un vídeo chulo explicando nuestra idea y rellenar los campos del formulario oportuno.

Hablamos de trabajar meses antes en una operativa que no cubra únicamente los aspectos críticos del negocio, sino también la propia operativa de la campaña con comunicaciones, tanto internas como externas, tanto a los que ya son mecenas como a aquel target a quien queremos impactar, con gestión adecuada de los tiempos, con acuerdos con otros proyectos y medios afines a nuestro target, y así un largo etcétera….

El que ninguno de los creadores haya participado en otro crowdfunding ya de por sí es un mal síntoma, como también lo es infravalorar o sobrevalorar la expectativa en base a nuestro limitado círculo de conocidos.

Se calcula que tan solo entre el 1 y el 3% de los miembros de una comunidad estarían interesados en invertir dinero en un proyecto en el que creen. Un 1-3% de esos suscriptores y prescriptores de marca que nos siguen día tras día, que no de todos los antiguos clientes, usuarios o lectores que en algún momento se han dejado caer por nuestros proyectos.

Y con ese primer acercamiento hay que llegar a conseguir la masa mínima necesaria para que venga la avalancha de desconocidos que pueden estar interesados en nuestra propuesta.

En fin, que no debería resultarnos raro por tanto que la mayoría de campañas de crowdfunding acaben en fracaso (ES).

Eso sí, con constancia, conocimiento y dedicación ahora es posible materializar una idea incluso sin tener los fondos suficientes para llevarla a cabo.

Algo, por otro lado, que han conseguido democratizar las nuevas tecnologías. Lo cual es de agradecer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *