1-800-987-654 admin@totalwptheme.com
120607 Emprender

Emprender por cuenta ajena. ¿Es esto posible?

Se han escrito ríos de tinta sobre el emprendizaje, el emprendimiento, cómo montar una startup y demás derivados de lo que hoy viene siendo más una necesidad que una aventura (aunque también), que es arrancar nuestra propia empresa.

Sin embargo, hay una figura arrinconada que también tiene parte de ese arrebato emprendedor. Se le plantean retos similares, gente que no le comprende, que inviertenn más horas de trabajo de las necesarias y luchan contra muros burocráticos que impiden que pueda llevar a cabo sus ideas o ilusiones. Hablamos del “INprendedor”, también conocido como “intraemprendedor” o “emprendedor corporativo”.

Son estas personas las que interna y silenciosamente, introducen nuevos conceptos a las grandes corporaciones, ganan adeptos para sus ideas y contagian parte de la ilusión con la que desarrollan métodos alternativos que optimizan parte de la carga de trabajo. Pero también son los que tienen más problemas con su cadena de comando, los que tienen más horas extras a sus espaldas y más desmotivación acumulan conforme pasa el tiempo y sus ideas acaban olvidadas, sin oportunidad de ver cómo podrían haber prosperado o fracasado.

¿Cómo es entonces que siguen insistiendo pese a tener el sueldo “asegurado” a final de mes?

Porque no pueden cambiar lo que son, llevan impregnado en su ADN el gen de la mente inquieta, como buen emprendedor, salvo que sus actos se realizan dentro de una organización. Aquí también hay muchos prejuicios y barreras que superar: la gente no entiende ese exceso de proactividad y la burocracia interna ahoga la mayoría de sus propuestas o mejoras. Sin embargo, la unión de estas figuras dentro de una empresa puede llegar a conseguir grandes logros, incluso que la propia compañía acabe por adoptar procesos que ayuden a la mejora, a la innovación o incluso al ahorro de costes.

Podemos citar algunos casos conocidos, como es el Modelo Semco en Brasil, donde sus trabajadores forman parte directa de las decisiones de sus modelos de trabajo, o el cambio de visión de UPS donde consiguió una plantilla totalmente involucrada a largo plazo. En España contamos con iniciativas como los Azules de Telefónica o Planta29 de BBVA entre las más conocidas, aunque seguro que hay muchos y muy buenos ejemplos a nivel nacional.

Es cierto que un auténtico emprendedor arriesga más, pero también tiene más que ganar, y no me refiero solo al plano económico. El enriquecimiento personal que supone la experiencia de gestionar tu propio negocio es impagable, además de aportar valor a la sociedad y, con suerte, generar empleo. Pero un INprendedor es capaz de arriesgar su propio puesto de trabajo con tal de conseguir el suficiente nivel de atención por parte de los directivos para tratar de explicarles su punto de vista de cómo se pueden aplicar mejoras internas.

Mensaje para directivos de grandes compañías:

Estamos en el siglo XXI, en plena explosión de las nuevas tecnologías, las cuales están permitiendo un gran nivel de democratización        en todos los aspectos, pero no lo estás aprovechando.  ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que te sentaste a hablar con un empleado raso o cuál fue la última sugerencia que tuviste en cuenta que no fuera transmitida por tus directivo-consejeros habituales? No puedes, porque eso no ha ocurrido. En ese caso, lamento decirte que tu empresa sigue anclada en una filosofía arcaica, propia de siglos ya pasados.

Se ha demostrado una y otra vez cómo la detección y el aprovechamiento del talento interno sólo producen beneficios sin necesidad de invertir grandes gastos en I+D, ya que son los trabajadores de una empresa quienes saben mejor que nadie las carencias del proceso en el que están implicados y cómo se pueden optimizar. Sin embargo, estos elementos dinamizadores son consideraros como subversivos, principalmente por dos motivos:

Miedo al cambio: el conocido “aquí siempre se ha hecho así” ha hecho más daño de lo que nos podamos imaginar. ¿Imaginas que esto se aplicara en medicina y en lugar de que nos medicaran por migrañas nos hicieran una trepanación? ¿Por qué trepanamos entonces a nuestras empresas?

Miedo a la verdad: cuando no existe el miedo al cambio, existirá una figura en la cadena de comando que tiene miedo a perder su posición “por culpa” de personas más preparadas, competentes o con mejores ideas. Suelen ser personas que se esconden tras un puesto al cual no quieren dejar entrar a nadie. No se dan cuenta de que si canalizan el talento, no sólo crecerían ellos mismos, sino también el equipo del que se rodea, lo cual repercutirá en beneficio de la empresa.

 Si formas parte de una empresa que no puede adaptarse por sí misma a la realidad actual que le rodea, pero tampoco hace caso a los elementos internos dinamizadores, debes saber que estas empresas están destinadas a morir, salvo que alguien decida revolucionarla.

 ¿Eres tu uno de ellos?

This Post Has One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *