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Sociabilidad virtual a golpe de entrevista

La propuesta de Facebook con la compra de Oculus en su momento se ha materializado recientemente en esa imagen que compartía en el último evento de presentación de la compañía.

Una realidad virtual no afianzada solo en su valor como garante del futuro de los videojuegos, sino como aplicativo del supuesto futuro de la sociabilidad virtual (ES). ¿La evolución de una red social hacia un espacio virtual comunicativo?

Motivo de ello, me he propuesto preguntar en público a los dos socios de SocialBrains, David de Silva (@soydavidpotatoy Alfonso Piñeiro (@alfonsopineiro) sobre este tema, al igual que hicimos en su día con la economía digital.

Y esto me han respondido :).

La primera pregunta entra directamente al trapo. ¿Qué futuro le das a una tecnología inmersiva como es la RV frente a la propuesta actual del entorno digital, muchísimo más inmediata y casual?

D.dS.: Sin duda, la RV es el camino del futuro y cuando esté bien implementada será algo tan revolucionario como pasar de escribir el código en pantalla a usar un ratón. La cuestión, al igual que pasó en su día con la tecnología móvil o actualmente con las impresoras 3D, es cuánto tardará la RV en pasar de ser un juguete novedoso y caro a una tecnología viable y asequible para todos. 

A.P.: Total y absoluto. Cosa distinta es si nos gusta o no imaginar un futuro donde nadie está “conectado” al mundo real, físico y tangible. Hace tiempo que considero que las realidades que quedan desplazadas son fruto de la natural evolución en una especie de darwinismo comunicativo. Lo que ha de sobrevivir, pervive; lo que se sabe reinventar, ocupa su plaza; lo que no es posible hacer renacer, muere. Hoy casi nadie, salvo quienes de niños fueron a campamentos, sabe hacer fuego haciendo chocar dos piedras o frotando dos maderas, cosa que si le hubieran dicho a nuestros antepasados les habría parecido el fin de la civilización. Lo “inmediato y casual” de nuestro entorno digital no lo es por decisión propia, sino por incapacidad de sus responsables (todos nosotros) para generar unas realidades más consistentes. Como ejemplo: nuestro avatar en redes sociales y servicios de mensajería. Algo completamente desfasado que pervive a la espera de un sustituto con mayor capacidad de generar una sensación inmediata.

Estamos en la actualidad inmersos en un cambio de era en cuanto a comunicación personal, pasando de los perfiles sociales a los canales audiovisuales. ¿Debería ser la realidad virtual, con su capacidad de realizar videochat, el siguiente paso a conquistar?

D.dS.: Yo creo que en este caso el reto sigue siendo el mismo… facilitar al usuario una experiencia social multicanal y multidispositivo de una forma segura y centralizada, sin tener que instalar decenas de aplicaciones, recordar diferentes usuarios y contraseñas o tener que ir haciendo login en unas plataformas u otras…  frente a esa necesidad, el videochat se queda, a mi entender, en algo meramente anecdótico.  

A.P.: Es evidente que sí. La realidad virtual no nos va a permitir solo jugar. Nos va a permitir transportar mercancías sin poner vidas en juego, firmar contratos donde además de nuestra inteligencia tendrá un papel relevante nuestro yo virtual, nos permitirá establecer máscaras para favorecer (no para impedir) las relaciones interpersonales. Aunque como tal no considero que sea un “paso a conquistar”. La verdadera conquista estará en: a) hacer de estas nuevas realidades algo del día a día y b) establecer las medidas correctoras para que no incremente aún más las brechas de conocimiento entre sociedades pobres y prósperas. 

¿No crees que las barreras de entrada económicas (alrededor de 1.600 dólares costaría a día de hoy montar en casa una tecnología semejante) es un verdadero reto de cara a su paulatina expansión?

D.dS.: Yo no creo que ese precio sea excesivo, teniendo en cuenta que esta primera fase va dirigida a los early adopters, que ejercerán de betatesters y luego el precio se irá reduciendo conforme la curva de penetración de esta tecnología alcance a una masa más amplia de consumidores.  

A.P.: Como las primeras radios, las primeras televisiones, los primeros ordenadores personales, las primeras vídeoconsolas, los primeros teléfonos móviles… tecnologías que se sonrojarían ante sus herederos actuales. Cuestión de tiempo. Si están llamadas a triunfar (y creo que lo están), su adaptación al mercado vendrá más pronto que tarde. 

¿Qué iniciativas propondríais para paliar este tipo de barreras?

D.dS.: Una forma de implementar esta tecnología es realizar ofertas especiales para el sector educativo, así tomarán contacto con ella los que realmente serán sus clientes más potenciales, la generación de los nativos virtuales, que sustituirá a los actuales nativos digitales… por lo demás, la incorporación de la VR de una forma acertada con los dispositivos de ocio digital será otra gran puerta de entrada de esta tecnología en nuestros hogares.

A.P.: Ninguna O_o El mercado por sí mismo es suficientemente sabio para romper esas barreras. Y te habla uno que considera que el “libre mercado” no ofrece garantías suficientes porque no es precisamente libre. Poner pistas de aterrizaje cuando no hay todavía aviones volando es tanto como poner vallas al campo: una inversión descomunal que no acelera procesos, tampoco los corrige, y que con el tiempo queda como un gasto desproporcionado y fuera de lugar y de tiempo. 

Y bajo este prisma, ¿qué oportunidades de negocio ves para todos aquellos que quieran subirse al carro?

D.dS.: La implantación masiva de la VR puede ser una revolución tan importante a medio plazo como lo fue la aparición del acceso a Internet “para todos los públicos” a principios de los 90, lo que generará toda una serie de necesidades y oportunidades de negocio que aún no podemos ni siquiera imaginar…. y al igual que sucedió en los 90, podría crearse una burbuja “virtual”, porque la historia es cíclica y no solemos aprender de nuestros errores.  

A.P.: Lo que veo es el coste de oportunidad de no hacerlo. Veo a muchos conocidos actuales, de mi generación o incluso más jóvenes, que tienen problemas con su smartphone porque “no sé qué me instaló mi sobrino”, “me pide no sé qué de la cuenta de Google”, “dice que la actualización del sistema no le entra” o “está lento el cacharro este, a ver si un día me lo miras”. Veo una inversión de tiempo y una ligera curva de aprendizaje en el futuro inmediato para ser no solo el usufructuario, sino el creador, de esas nuevas oportunidades en un futuro a medio plazo. No veamos el porvenir como una carrera desenfrenada. Históricamente, el ser humano siempre ha creído vivir en la cúspide de la máxima tecnología posible para su generación y su sociedad, y por tanto siempre ha visto la evolución más reciente como la máxima aceleración posible de su propio desarrollo. No nos sintamos viejos antes de tiempo. Lo grandioso de que esté todo por hacer es que no lo podemos delimitar hasta que se pone en marcha.

Y hasta aquí puedo contar.

Ahora toca tu turno. Si tienes alguna pregunta o reflexión que hacerles, siéntete libre de exponerlas en comentarios, que ya se encargará quien escribe de que sean resueltas :).

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