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Ad Blocker

El balón en el tejado de la industria publicitaria

Se está librando una verdadera batalla en la red.

Por un lado, el afán reduccionista de los usuarios, que ansían disfrutar del contenido sin la molestia de una publicidad intrusiva y/o sin que esta merme la experiencia de consumo (mayor tráfico, más tiempos de carga, contenido desplazado o directamente oculto bajo publicidad). Por otro, una industria (no solo la publicitaria, sino prácticamente todo internet) cuyo modelo de negocio histórico ha sido siempre el mismo: la publicidad, y que tiene sobre la mesa varias posibles estrategias.

Porque está obligada a mover ficha, habida cuenta de la paulatina proliferación de los bloqueadores de publicidad. Esas mismas extensiones que instalas una vez y que rara vez vuelves a desinstalar. Que anulan tanto los scripts publicitarios como los trackers de seguimiento, aportando rapidez, comodidad y privacidad al consumo de información, y de paso cargándose un pilar del negocio de la mayoría de servicios.

Tenemos bloqueadores para todo tipo de usuarios. Desde esos que por defecto bloquean absolutamente todo, hasta aquellos otros que buscan una suerte de equilibrio, bloqueando solo aquella publicidad que de verdad es molesta, y dejando pasar aquella otra que cumple una serie de requisitos básicos (ES).

Los bloqueadores de publicidad en el escritorio son recomendables, pero es que en móviles se hacen cada vez más necesarios. Internet se ha vuelto un páramo hostil para esos navegadores capados de los smartphones y las tablets, a lo que se junta el hecho de que el consumo de información no suele venir acompañado de una tarifa plana de datos, sino de una con consumo acotado, que hace que ese tráfico consumido por la publicidad en cada web pase a ser una parte significativa de la próxima factura.

Apple ha movido ficho recientemente, a sabiendas de que su negocio no se tambalea si se tambalea el negocio de la publicidad (y de paso hace tambalearse al negocio de la competencia), apostando por un Safari en iOS que permitirá de forma nativa la instalación de adblockers (ES) (perdón, de content blockers, según los de Cupertino…).

Y las respuestas no se han hecho esperar.

La primera Google, atacando el problema de la peor manera posible (EN): Si tienes instalado un bloqueador de publicidad en Chrome y esperas que con ello te saltes la publicidad intrusiva de Youtube, no solo no vas a poder, sino que te obligaré a ver los anuncios enteros (hasta tres minutos y medio que duran algunos), sin opción a pasarlos.

Un /clap mayúsculo de una empresa de la que se espera de todo menos que caiga en el error de poner a sus usuarios en su contra.

En IAB (Interactive Advertising Bureau) tienen alternativas para todos los gustos (EN): Desde seguir el ejemplo de Google, y censurar el tráfico de usuarios con bloqueadores de publicidad en las cien webs más visitadas del grupo, pasando por algunas menos conservadoras, como estudiar la tipología de usuario que instala estas extensiones con la idea de ofrecerle un equilibrio entre contenido libre de publi y contenido con publicidad, hasta otras que parten de un sentido común que se echa de menos en la industria: Apostar por publicidad que no sea invasiva, que no aumente el tiempo de carga, y que minimize hasta la mínima expresión el ancho de banda consumido. Publicidad previsiblemente textual (o al menos sin reproducción automática), muchos más ligera e aceptable.

Porque esto es lo que queremos todos. Al usuario medio no le importa consumir publicidad (de hecho, los últimos estudios apuntan a que ni siquiera la vemos (ES)), lo que le importa es que su existencia no reste a la experiencia de consumo de contenido.

Las opciones de pago parece que tampoco son una opción (EN) (al menos en la mayoría de los casos), por lo que quizás lo más sensato sea ponerse de lado del consumidor y apostar por ese equilibrio adecuado entre una publicidad no invasiva y ligera, y un contenido de valor. Eso, cuando las dos cosas no van de la mano, aportando el propio valor de la publicidad al contenido (y para colmo con mayor éxito de cara a los anunciantes).

Y no está todo perdido. Ejemplos de éxito como el del Social Ads y Ad Words (esto es, publicidad incluida dentro de plataformas sociales y buscadores como el de Google) siguen dando resultados muy pero que muy buenos, y habitualmente no son considerados molestos por parte del usuario.

Quizás los tiros vayan por estos lares. Que la publicidad sume más que reste al contenido íntegro de la web. Que sea nativa y adaptable, limpia y adecuada a lo que el usuario espera encontrar. Sentido común, a fin de cuentas. El menos común de todos los sentidos, por cierto.

Renovarse o morir. El balón vuelve a estar en su tejado (y por tanto, en el nuestro).

Este post tiene 2 comentarios
  1. El unico anuncio que acepte y quise repetirlo varias veces pero solo una vez lo vi y disfrute… fue en yahoo… entre a la pagina principal y de repente……. salto optimus prime y megatron en una lucha delante de la pagina luego de pelear sale el anuncio de la pelicula transformers… desde ahi ya no volvi a verlo ni dando f5 a la pagina…

    1. Jajajaj. Pero dio la casualidad que te pilló justo a ti.

      A mí ayer, sin ir más lejos, me he tenido que comer alrededor de 5 veces un anuncio de 15 segundos sobre pruebas de paternidad. Que ya me dirás qué interés tiene para un servidor :D.

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