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Twitter Moments

La crisis de Twitter: En busca de su sitio

Parece que al final habemus nuevo CEO de Twitter, y resulta que es (tambores….) ¡Jack Dorsey! (EN)

Sí, el que ya fuera CEO de Twitter en sus inicios, que fue expulsado por el congreso en 2008, y sí, el mismo que se comenta tuvo un papel decisivo en la “renuncia” final de Dick Costolo.

Porque precisamente se le echaba en cara que en plena revolución digital (ya sabes, eso de la flexibilidad y ubicuidad del trabajo), hubiera algunos como Dorsey dispuestos a ser CEOs de dos grandes compañías Californianas (Twitter y Square), aún considerando que sus oficinas están en la misma calle (y a escasos cientos de metros).

Salsa rosa startuperil aparte, lo cierto es que Twitter no está pasando el mejor de los momentos. Algunos hasta nos atrevemos a señalarlo como una crisis interna que viene de lejos, y es que el servicio, desde sus inicios, ha tenido una barrera de entrada relativamente alta (ES) comparada con los referentes del sector.

Que para sacarle partido a Twitter, hasta ahora teníamos que además de crear una cuenta, ser bastante selectivos con las personas que queríamos seguir, y no caer en la tentación de darle follow a los típicos amigos “de la vida real”. Para esos ya tenemos Facebook, oye, como también para las fotos de gatitos. A Twitter se va a hablar sobre actualidad, a enterarte de lo que está ocurriendo en el mundo, a generar conversación…

O eso es lo que se espera. Porque la realidad es que conforme más asincronicidad hay entre followers y following, menos interacción personal se hace, y más unidireccionalidad hay.

Luchar contra esto es muy, muy complicado, habida cuenta de que entra en guerra directa con el objetivo inicial de la compañía (ser el pulso informativo del mundo), lo que lleva a que salvando campañas y sucesos específicos (locales o globales), parezca que el número de usuarios se ha estancado.

Compararlo con Facebook tampoco ayuda. Con más de 1500 millones de usuarios, los “apenas” 325 millones de Twitter palidecen, y hacen ser cautelosos a los accionistas. Tanto que el nombramiento final del CEO ha hecho que las acciones aumenten, y que se sitúen (tambores nuevamente…) al 62% de la valoración que tenía Twitter… en 2013. ¡Ouch!

Difícil trabajo tiene Dorsey entre manos, que apenas ha tardado unas horas en anunciar el lanzamiento de Moments (EN), del que en su momento hablamos, con la idea de ofrecer valor añadido sin mediar con la plataforma que se ha vuelto Twitter en estos últimos años.

De que la información fluya a base de notificaciones diarias con lo más importante del día, en formato Tweet enriquecido, creado por un equipo mixto de trabajadores de Twitter y de algoritmos trabajadores de otros medios de comunicación locales. Porque en efecto, aquí se trata de que los profesionales de carne y hueso informen a los usuarios (ES), y no de que una máquina profundamente objetiva (y falta por tanto de subjetividad) lo haga a su manera.

También ha dejado claro que aquí, la publicidad, ni pincha ni corta. Y eso es bueno y malo, puesto que por un lado evita que haya tergiversaciones informativas (perdón, mejor dicho, mayor tergiversación de la que podría haber en un medio generado por microrelatos publicados por terceros), y por otro, adelanta el segundo gran problema que está encontrando Twitter para crecer: sin más usuarios, no hay más inversores, y tampoco más anunciantes.

Esperemos que la cosa acabe por irles mejor. A fin de cuentas, además de ser una de las mejores maneras de mantenerse informado, es de las pocas empresas americanas que han tomado medidas serias para dividir su fábrica de recolección de datos personales en dos, amparando al mercado europeo dentro de su propia legislación (y evitando abusar de esa recién derogada ley de tráfico de datos (EN) entre Europa y EEUU).

Aunque ahora que lo pienso, lo mismo el problema es justo este. Que en el mercado no hay sitio para los cuatro gatos que anteponen los derechos del usuario antes de los intereses comerciales.

¡Ánimo Dorsey! ¡Tú puedes!

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