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La distopía de la Confederation of European Paper Industries

En la primavera de 1993, en Bruselas, el Comité Ejecutivo de CEPI (Confederation of European Paper Industries) elaboró una propuesta revolucionaria para el mercado del papel prensa. Los fabricantes cobrarían directamente de los lectores de periódicos mediante un complejo sistema de recaudación que contaría con el apoyo de la red bancaria de cada país. Para conseguir que el precio de venta por ejemplar cubriese los costes de la materia prima, los fabricantes establecerían el precio, formato y peso máximo de cada unidad producida, los editores de prensa correrían con los gastos de distribución e impresión, y los lectores deberían suscribirse a un servicio denominado Lectura Asíncrona de Noticias, NAL por sus siglas en inglés, y pagar una cuota mensual.

Esta propuesta jamás se puso en práctica. Entre otras cosas, porque nunca existió. Cierto que hay una asociación denominada CEPI, que tiene sede en Bruselas y que se constituyó en 1992. Pero no creo que hubiese cabido en el cerebro de sus directivos tamaño despropósito próximo a una distopía, entendida como el más atrofiado de los escenarios de organización social. Y, además, habría sido el fin del periodismo que conocíamos.

Sin embargo, hoy aceptamos que los fabricantes de telecomunicaciones, uno de los tres pilares de Internet, con los fabricantes de computación y los visionarios de la sociedad red, hayan hecho realidad aquella idea fake que he atribuido como inmerecida afrenta a los quizá probos funcionarios de CEPI y con alevosía, aprovechándome de que siempre se lee al menos el primer párrafo.

Pagamos por cuota, a través de bancos, una conexión definida en alcance, ancho de banda y ritmo de apagones por los proveedores. Y así accedemos a unos contenidos por los que no estamos dispuestos a pagar porque ya estamos pagando, a menos que movidos por el contenido virtual mismo deseemos comprar algo del mundo real, sea cita amorosa, viaje o libro en papel. O sea, como decía Umbral (los más jóvenes, ya saben, http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Umbral).

O sea, insisto, el asunto de la crisis del periodismo desde la perspectiva empresarial no tiene muchas vueltas, mire usted. O sea, mantengo a riesgo de fastidiar, es cosa de seguir la pista del dinero. O sea, y ya lo dejo, la carne mollar siempre viene magra y sin hueso; o dicho de otra forma, los cuarenta euros de media por familia en Asymmetric Digital Subscriber Line y otros muchos por individuo en móviles de tercera y cuarta generación ya están metidos en el sistema.

Ahora no me pregunten cómo se deben repartir ni a quién, ni si son suficientes. Faltaría más que fuese un mero observador el que resuelva tan duro trilema en menos de quinientas palabras nonprofit. Pero ya puestos, y existiendo ingeniería capaz de mover la prima de riesgo en nanosegundos para escardar billones de nanocéntimos de euro, y con lo que ganan por pensar (digo yo) los CEOS de los principales grupos de comunicaciones y sus correspondientes grupos de prensa, no pretendan convencerme de que no tienen planes en el cajón.

Y si quieren, después, seguimos hablando de la crisis del periodismo. Que ya será menos aburrido.

Este post tiene 4 comentarios
  1. Es curioso que, al final, la crisis de ciertos modelos de negocio que provoca internet parece que deban ser pagados por los operadores de telecomunicaciones..¿y al revés?..El conductor cuarentón que, tras una fiesta de excesos etílicos, sufre un accidente en la carretera no debería culpar a quien la asfaltó sino a su incapacidad para tomar precauciones o cambiar sus peligrosos hábitos al volante..Lo que le funcionó cuando era un chaval, se torna suicida cumplida cierta edad, sobre todo si han cambiado las normas de circulación

    1. Si mi intención fuese sugerir que los operadores subvencionen el fracaso de las empresas periodísticas, no habría escrito una sola línea. Pero sí creo que debemos reflexionar sobre el modelo de negocio mismo de las operadoras. Que sea rentable, mucho, no quiere decir que sea el adecuado para que se desarrolle todo el potencial económico de la sociedad de la información. Ni que sea socialmente justo. Sus precios no cotizan un servicio de datos (por analogía con un servicio de voz), sino un valor añadido aportado por otros a coste cero. Y con esa estrategia, “ocupan” la renta que estamos dispuestos a pagar por línea y contenidos, como algunos operadores ya han experimentado con sus propios contenidos de pago. Lo único que digo, y acepto que es polémico, es que parte de la masa dineraria que debería cubrir todas las necesidades de comunicación de un consumidor “ya” están en el sistema. Y que, como prueba, los contenidos de pago empiezan a tener mercado allí donde las tarifas de los operadores se aproximan más al precio razonable de venta de su producto: la infraestructura.

  2. Yo no creo que el precio razonable de la venta del producto de una operadora sea el coste de su infraestructura..Si fuera así, el coste de la prensa debería ser el precio pagado por el papel.

    Y puestos a reflexionar sobre modelos de negocio, también se podría reflexionar sobre aquéllos de gran éxito que, sin embargo, apenas invierten en infraestructura, esa que sí pagan las operadoras. Compañías muy molonas que se mueven en territorios sin regulación a pesar de sus posiciones de dominancia en sus mercados..

    Yo creo que los acuerdos son siempre necesarios y por eso se dan en un ámbito que requiere reflexiones y trabajo conjuntos. Pero lo que no me parece adecuado es que se señale siempre con el dedo a las operadoras cada vez que alguien (medios, músicos, cineastas, etc..) se da cuenta de que internet existe.

    Por cierto, esa renta que las operadoras ocupan parece que no influye tanto cuando alguien se compra un canción en itunes, o un juego para el móvil en android o la última app chorra a 0,79..A ver si va a ser que, como siempre, la gente paga por lo que cree que le aporta valor, sea así o no.

    Para terminar, estas malvadas operadoras, a pesar de la crisis que está afectando gravemente a sus resultados (ver si no los más recientes), siguen invirtiendo en sociedad de la información y creando puestos de trabajo (hoy mismo hay noticias en ese sentido)

    En fin, ¿se nota mucho que trabajo en una operadora :-))?
    Abrazos

    1. Se nota lo justo. Y te ennoblece.

      Por lo demás, este es el comienzo de una gran conversación. Y deberá ser continuada en el sosiego de un café o, según las horas, algo más fuerte.

      Ah, y la infraestructura de la prensa es algo más que el papel. Como el de las operadoras es más que los cables, sin duda.

      Un abrazo,

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