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Cementerios Sociales

Los cementerios sociales

Las redes sociales antes molaban.

Entrabas a Twitter, y te enterabas de lo que estaba haciendo el following de turno en ese momento: Que si sacando una foto no sé donde, que si reflexionando sobre temas sin duda críticos para el devenir de la sociedad,…

A Twitter se iba a dialogar, a generar debate. A trollear, algunas veces (nadie es perfecto :)). A descargar tu furia contra los responsables de la noticia del momento. A ser nosotros mismos, resumiendo.

Había, de hecho, un cosquilleo de ese sano mientras esperabas que cargara la página (porque vaya si era lenta…). ¿Qué me encontraré hoy? ¿Qué estarán haciendo mis “conocidos”?

Pero eso ya no ocurre.

Pasaba lo mismo en Facebook. Incluso más, diría yo. Que al menos en este caso solías conocer en persona a quienes tenías agregados.

Disfrutabas como un enano viendo cómo esos amigos de la infancia ahora estaban más gordos y viejos que tú (o eso creías), y le dabas a Like cuando alguno subía una de esas fotos que te hacían volver los ojos hacia atrás.

Ya hace tiempo que no siento lo mismo en las redes sociales.

Y es que ahora, quien más quien menos, tiene automatizada como mínimo parte de la interacción. Bien sea por su propio deseo, bien sea por el devenir que han tomado estas plataformas.

Que entras en Twitter, y te preguntas si todavía hay personas usándolo.

Y ojo, que entiendo que es una evolución lógica (ES): Conforme más seguidores tienes, menos personal se vuelve la interacción. Menos sentimiento se pone.

Que internet nunca olvida, recuérdalo. Y lo mismo ese tweet de hace unos años te puede pasar factura en un futuro.

Al menos, ahora lanzando tweets automáticos de una lista aleatoria, recopilando noticias del sector y enviándoselas directamente a las retinas de tus followers, hay una suerte de intermediación que te protege.

Porque entiendo que todavía hay algún humano que lee lo que publico. Al menos veo que la gente me sigue retuiteando, metiéndome en listas y todo eso. Al menos yo lo sigo haciendo, que conste. Aunque ya, con toda la apertura de APIs a terceros, a saber si esas interacciones son o no humanas (ES).

Y pasa lo mismo en Facebook, o en LinkedIn, o en Pinterest,… ¿Cuántos generadores de contenido, cuántas empresas, están por allí con todo automatizado? No parte, ojo, absolutamente todo ¿Cuántas conversaciones entre humanos ves en tu día a día por estos lares?

Cada vez menos, sin lugar a dudas.

Antes las notificaciones en la red social de Zuckerberg venían ineludiblemente de parte de una interacción con un conocido. Ahora cada vez más están automatizadas: que si no se quien cumple años, que si te han invitado (a tí y a todos los contactos de X persona) a jugar al juego de turno, que recuerda que hay programado un evento que ni sabías que existía,…

Tenemos, de hecho, las redes sociales que nos merecemos. En el afán de posturear 24/7, hemos sacrificado el apartado social. Ahora solo hay cementerios, y la tendencia parece ir a más.

Las redes sociales que nos merecemos

Porque piensa un momento qué pasará el día que faltes.

En mi caso lo tengo claro. Al menos hasta que el servicio de turno cierre las puertas, mi cuenta de Twitter seguirá escupiendo información de interés para mi audiencia. Mis contactos en Facebook seguirán felicitándome por mi cumpleaños (si es que alguno de ellos lo sigue haciendo “a manubrio”), recordando viejos acontecimientos que hemos vivido juntos, y que les llegarán (a ellos, o a los bots que estén usando) como notificaciones.

Menos interacciones, quiero pensar, que ahora todavía hay un porcentaje significativo que sigo haciendo a la vieja usanza: a “pinrel”, como un bárbaro de los de antes. Pero quizás dentro de unos años ya ni eso.

Seguramente Facebook seguirá publicando en mi nombre invitaciones a juegos, eventos y demás basura tecnológica. Como si fuera yo quien, desde el otro mundo, siguiera en contacto con los míos.

A este paso a las redes sociales iremos a recordar a los nuestros. Unas redes sociales para viejos, en las que la idea que teníamos de nosotros mismos en el mundo digital (ES) se comunicará con las ideas que tenían los demás de sus alteregos humanos. Y lo mismo un día de esos, alguno de nosotros físicamente se meterá desde la WIFI de la residencia para ver qué conversaciones mantiene su perfil con el resto de perfiles de conocidos fallecidos.

Que los jóvenes estarán demasiado ocupados charlando en los mundos virtuales de Oculus o el Second Life de turno, creando a su vez sus futuros cementerios.

¡Toma social media!

Este post tiene 3 comentarios
  1. Ya hace tiempos que salio en la pagina cuantarazon una imagen que podria quedar bien en esto… una artista de avanzada edad (ya tirando para el otro mundo) dice que un joven le dijo, porque no usaba facebook, y le contesta… ya todos mis amigos no existen…

  2. It’s a great comment. I agree with you… every single world that comes out from your pen is real situation. And that’s not new. It has been increasing since 1997.
    Nothing gonna change this, but people’s brain are dying slowly. They are more than dead people… are zombies or walking deads without understanding. It’s a shame, that having the most advance technology, people can use it in the right way to have a real benefits that we took advance before, til’ 1999.
    Congratulations for your feeding, as usual.

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