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Trabajo

El éxito de nuestro negocio depende de un único factor

¿Cuál es ese factor? Te preguntarás. Y un servidor responde en el primer párrafo, que nuestro objetivo no es llevarte a engaños: El éxito de tu negocio depende de la satisfacción de tus trabajadores.

Tan sencillo como esto. Un trabajador satisfecho es un 12% más eficiente. Un 12% más productivo, un 12% menos “costoso”.

Aquí no creo que nadie pueda llevarme la contraria. Si se está motivado, se trabaja mejor, y los de arriba tendrán más números en verde y menos en rojo o negro.

Pero claro, es sencillo de entender, pero difícil de conseguir. Y lo es precisamente porque tan solo el 13% de los trabajadores están contentos con su trabajo. Eso deja un 87% infeliz, un 87% no satisfecho, un 87% menos productivo y por tanto, un 87% más “costoso” para la compañía.

Que no lo digo yo, cuidado, sino Gallup (EN). Y vale que es de 2013, pero no hemos mejorado mucho desde entonces. 31,7% en el caso americano (de los más altos de la gráfica), 35% si miramos solo hacia directivos.

En el resto de puestos y países, en líneas generales, los datos dan miedete.

Se habla de cuatro razones principales:

  1. Tareas repetitivas.
  2. Ambiente profesional insoportable.
  3. Trabajos que no aportan valor a la sociedad.
  4. Ganas de pasar más tiempo en el ocio.

De ellas, la primera tiende paulatinamente a reducirse. No porque deje de haber tareas repetitivas, sino porque estos trabajos están poco a poco desapareciendo en favor de la feroz revolución de las máquinas. Y con ella, tiende a irse también la tercera.

Las que más me preocupan, por tanto, son la segunda y la cuarta.

La segunda por ser fiel herencia de lo que supuso la era industrial. El trabajo en la era industrial era un trabajo monótono, en cadena, que empezaba a una hora, y terminaba a otra, X días a la semana.

Cada jornada se hacía exactamente lo mismo que la anterior, y el resultado pasaba al siguiente miembro de la cadena, que partía de ese producto para añadirle su trabajo y pasarlo al siguiente.

Dos siglos después, en la mayoría de compañías mantienen el status quo de la revolución industrial. Pese a que hayan pasado dos siglos y las problemáticas de entonces no sean las de ahora. Pese a que hayan pasado dos siglos y el trabajo de la actualidad sea menos manual y más creativo.

Es absurdo, profundamente absurdo, estandarizar por defecto las horas que un trabajador “de oficina” necesita para realizar sus labores. Algunos necesitarán 4 y otros 10. Habrá semanas que tengan más trabajo y semanas que tengan menos. Pero imponer una jornada de 8 horas solo favorece a que merme la satisfacción en la empresa, porque ese que necesitaba 4 horas, tendrá otras cuatro que o bien le cargan con más trabajo (ergo, le están castigando por ser más eficiente que el resto), o bien le tocará perder el tiempo. Y el que necesita 10, nunca va a llegar a cumplir los objetivos. Y esa semana que “apenas hay que hacer algo” será una semana de profundo malestar, y aquella en la que surgen mil y un cosas, se quedarán pendientes para las siguientes (y por tanto, habrá también menos satisfacción).

Así es como llego a la cuarta, y me viene a la memoria el nacimiento de la palabra negocio ¿Alguna vez te has parado a pensar de donde proviene?

Neg-ocio (nec + otium), cuya traducción sería “lo que no es ocio“. Otro de los males heredados de la era industrial. Porque cultural e históricamente seguimos asociando el trabajo como la negación del ocio, como un mal que hay que pasar para tener el dinero suficiente con el que pagarnos el tiempo libre.

Algo que a día de hoy ha dejado de tener sentido. ¿Es posible trabajar en algo que sea también tu hobby? (ES) Claro que lo es. Doy fe de ello. Lo que no quita que espere vivir de ello, y lo que no quita que siga siendo trabajo.

Pero un trabajo que me permite acostarme cada noche satisfecho con el rumbo que va tomando mi vida. Una forma de entender el trabajo que espero vaya cambiando conforme las nuevas generaciones ganemos terreno, y las ya establecidas, se adapten a la era que vivimos.

No queda otra, de hecho.

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