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131014 Privacy

No te prives… con la privacidad

Sé que para una gran mayoría esto que voy a decir no es motivo de celebración. Pero yo lo celebro primero y luego lo explico. Así que ahí voy: “¡¡La privacidad ha muerto!! ¡¡Viva la privacidad!!”. ¿Qué, cómo se queda el cuerpo? Pues vamos al lío.

Nos tienen fritos con la privacidad, la verdad sea dicha. Facebook ya nos ha contado tantas veces para qué sirve y para qué no sirve que le demos permisos o no se los demos, que el usuario medio ha terminado por aceptar que haga lo que haga para poco sirve, más allá de elegir quién le puede etiquetar en una foto, o quién puede ver una imagen. Aunque una cosa sean los permisos efectivos y otra la realidad de la navegación con técnicas hacker, pero como es lunes no entraremos en drogas duras. Digamos que sí, que más o menos sabemos lo que hacemos, y cómo lo hacemos.

Y en estas estamos cuando se nos suma a la fiesta Google (Google+ de Fares Kameli). Con nuevas condiciones de servicio que podrán gustar o no, pero que son muy claras: salvo instrucción en sentido contrario, tu cara bonita va a acompañar según qué contenidos. El pliego de descargos se lo lea cada cual por su cuenta, que este blog no está para repetir contenidos, y otra cosa no, pero en esta partida Google juega las cartas de la transparencia 100%: ha avisado a sus usuarios por tierra, mar y aire, y quien no se haya enterado de los cambios es porque definitivamente no se ha querido enterar.

Y a mí, que me perdonen Pepito Grillo y la Santa Compaña de los Valores Occidentales, qué le vamos a hacer, que mi cara salga o deje de salir me resulta un poco indiferente. Sí sé que me descubro a menudo explicándole a quien quiera oírlo (y cada vez más, claro, a quien quiera pagarlo), que esto del Intelnés no es una cosa de máquinas y cables, sino de personas; que lo construimos entre todos, y eso es precisamente lo que cambia las reglas de juego; que esto no va de que uno habla y vende, y cien escuchan y compran, sino de que los cien le dicen al uno lo que les da la gana, y el uno con suerte, y si ha aprendido a escuchar, lo mismo toma nota y actúa en consecuencia.

Es decir, para no enrollarme más de la cuenta, que estas propuestas me parecen perfectamente coherentes. Desde el punto de vista del salto a un escenario de conocimiento digital, y también desde el punto de vista del negocio online: el negocio son los datos, y el peaje a pagar es ayudar a los proveedores de servicios a dar un resultado más afín a cada usuario y crear una experiencia de navegación única y personalizada.

Ojo, que no defiendo como necesariamente bueno que así sea. Digo que es lógico, y dentro de esa coherencia, que me parece una de las formas más atinadas de “colaboración impuesta” al usuario. Es una relación simbiótica, donde cada cual saca su parte. Entiendo las resistencias al fenómeno, pero me resultan tan entrañables como otras que puedan haber existido en el pasado. Por ejemplo, la llegada de la televisión bien podía suponer que nuestra imagen corría el riesgo de ser expuesta en público. Y ahí la tenemos, compartiendo pantalla con nuestros preciadísimos y punteros smartphones y tablets.

Así que va siendo hora de asumir que la privacidad ha muerto… tal como la conocíamos. Y que toca pensar en un nuevo modelo de privacidad, que habrá de exigir a los nuevos reyes del big data social algo en lo que todavía no se han puesto las pilas: en brindar al usuario de forma inequívoca, extremadamente simple y con todas las garantías, la posibilidad de salirse del circuito. Esa es la verdadera actitud Don’t Be Evil, que es la que tanta reputación ha generado para Google en el pasado, y que bebe de la filosofía misma de Internet: si es bueno para la mayoría, es bueno para ti. Si es bueno para ti, aunque al principio te resistas, acabarás cayendo. ¿En la trampa? Eso es algo que solo el tiempo va a poder decir. También las armas tienden trampas (mortales), y llevan haciendo compañía a la humanidad desde sus primerísimos tiempos.

Este post tiene 3 comentarios
  1. Si Google participa en una fusión, adquisición o venta de activos, nos aseguraremos de mantener la confidencialidad de los datos personales e informaremos a los usuarios afectados antes de que sus datos personales sean transferidos o pasen a estar sujetos a una política de privacidad diferente.

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