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¡Ponga un #Hashtag en su vida!

Las etiquetas han existido toda la vida, pero nuestro queridos hashtags nacieron bastante después… más concretamente en 2007, cuando Chriss Messina, empleado en Google, inventó un sistema para relacionar los mensajes de los usuarios de Twitter y poner orden en el stream de la por aquel entonces incipiente plataforma de microbloggin, dotando de sentido a ese maremagnun de publicaciones, informaciones y conversaciones que saturan la red en estos tiempos tan sociales que nos han tocado vivir.

Los hashtags funcionan ayudando al usuario a descubrir contenido relevante o importante para él y agrupando las conversaciones relacionadas con un tema concreto que circulan por cualquier canal, ya que su uso se ha extendido desde Twitter a otros medios sociales como Google+, Facebook o Instagram y el 90% de las campañas digitales ya usan estos elementos para aumentar su alcance, cohesionar el mensaje y calcular el IOR obtenido con las diferentes acciones. Las etiquetas pueden servir para ayudar a promocionar una película, conectar el on y el offline a través de la publicidad impresa, fomentar la participación del público en un programa de televisión y, en general, para apoyar cualquier acción que pueda beneficiarse de las conversaciones articuladas por los usuarios en torno a ella… o incluso para encontrar sin demasiadas dificultades un nombre moderno y pegadizo para un horrible, pero exitoso, grupo de artistas recauchutadas y sin talento:

[youtube id=”kn6zo1TMIok” width=”600″ height=”350″]

Después de este escatológico paréntesis, creo que ha llegado el momento de señalar que la utilidad de emplear hashtags queda fuera de cualquier discusión, así que el reto está en encontrar el modo de hacerlo bien, o al menos lo mejor posible, para lo que es imprescindible conocer mejor estos elementos… precisamente por eso me gustaría compartir esta clasificación que he desarrollado tras varios años de estudiar y emplear estas hermosas palabras que acompañan a la almohadilla inicial y crean un nuevo contexto:

  •  Suelo clasificar los hashtags en función de su tiempo de vigencia, distinguiendo entre los temporales y los permanentes. Los primeros surgen para identificar un tema de actualidad y pueden llegar a ser trending topic, por lo que conviene estar atentos y ser flexibles para poder aprovechar al oportunidad de “colar” a nuestra marca en la conversación del momento y conseguir ampliar su alcance y notoriedad antes de que el hashtag se agote y desparezca. Los hashtags permanentes no son tan espectaculares, pero su capacidad de comunicar a lo largo del tiempo permite desarrollar una estrategia de comunicación y posicionamiento a medio y largo plazo.
  • También suelo dividir los hashtags en temáticos y narrativos. Los primeros (#SocialMedia, #Salud, #Receta, #F1…) permiten agrupar las publicaciones en función de los contenidos, mientras que los narrativos (#InventaTuPropioRefrán, #oidoenlaofi, #vayamundo…) generan una categoría propia que invitan a crear contenidos expresamente desarrollados para encajar con ellos.

#Yoconfieso que no creo haber reinventado la rueda con este post, pero espero haber aportado un poco de luz sobre el tema de los hashtags, completando la información ya publicada por autores más sesudos que yo… y al menos no he traducido ningún post inglés, ni intertextualizado varias publicaciones de diversos autores para hacer un refrito firmado por mí, como hacen muchos de esos “guruses de medio pelo” que circulan por las redes y que espero que vayan ocupando poco a poco el lugar que les corresponde.

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