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131028 Google

Que no, chic@s, que no soy Google #fanboy

Sigo con expectación cada nueva noticia en torno al Nexus 5, aunque sé que el 99% son filfa; todo lo relacionado con Android me parece una opción para experimentar; Paso en Google Chrome el 90% de mi tiempo, que puede que vaya a más a poco que Google Drive/Docs se optimice; y mi red social favorita es, desde hace más de un año, la capa social de Google+. Y sin embargo, no: NO soy un Google #fanboy.

Claro que yo mismo alimento ese apelativo, que algunos de mis amigos, íntimos y colaboradores me espetan con cierta carga de ironía y otro tanto de ingenuidad. Tiene un punto de frikismo que me resulta hasta simpático. Pero no, amigos míos, amigas mías, no soy usuario de Google por ningún fenómeno de “fanboyismo”. Lo soy simple y llanamente porque cubre mis necesidades profesionales con un grado de cumplimiento que a pocas herramientas online le puedo pedir. Puede sonar obvio, pero no lo es tanto: no va para la primera, ni para la segunda vez, que tengo que mostrar las “ventajas” de trabajar con usuarios diferenciados en Chrome, cada uno de ellos sincronizado con una cuenta de correo electrónico (o usuario), que para mí es un “básico” a la hora de sentarme a trabajar.

Cuando afronto una jornada de formación uno de los momentos que más disfruto es, justamente, Google+. Pregunto a los alumnos qué opinan sobre Google+, y lo dibujo en una pizarra (sí, sí, offline). Después de escuchar “clon de Facebook”, “intento fallido” u “otra red social”, elimino el signo +, de manera que solo se vea “Google”, y repregunto: “¿Y ahora?”. Y empezamos a buscar, entre todos, todo lo que Google significa: búsqueda, imágenes, Gmail, Mapas, Noicias, Drive, es decir, Office en la nube. ¿Seguimos? Seguimos: Youtube, Calendar, Play Store (es decir, Música, Películas, Libros, Dispositivos, Aplicaciones). ¿Seguimos? Seguimos: Android, Blogger, Shopping, Google Earth, Adwords, Adsense… Y por supuesto los Hangouts que todavía vemos como “una vídeoconferencia friki”. Cuánto nos queda por aprender del otro lado del charco O_o. Y podríamos seguir.

Al acabar, vuelvo a preguntar: “¿Y si os digo que Google+ es la arquitectura que integra toda esa experiencia, y que tiene además una red social que se llama como la arquitectura misma, es decir, Google+?”. A algunos les falta tiempo para habilitar un perfil y empezar a ser un usuario “consciente” de Google (exagerando, lo sé). Antes de eso, procuro que hayan entendido el valor de la sincronización de marcadores y aplicaciones, el almacenamiento en la nube, la verificación en dos pasos, la autenticación de usuarios por servicio… y al final resulta que Google+ es, ¡oh, sorpresa, quién se lo podía imaginar! ¿Verdad? Exacto: es Google. Es negocio. Eres tú.

Y el “precio” que pagamos por todo ello, también hay que decirlo: la publicidad hipersegmentada, la recomendación personalizada de consumo de contenidos y, sí, el uso de nuestros datos. En pura teoría, para la optimización de los servicios. En la práctica… ¿para dárselos a la NSA? “Puede, pero… ¿de verdad tan interesante e importante es tu vida que la NSA se va a interesar en ella?”. Entonces para… ¿dárselos a corporaciones industriales con aviesas intenciones? “Puede, pero no es legal, ese el juego, o es un win-win para las dos partes dentro del marco de un contrato, o no hay juego”. Entonces, ¿es para cambiar nuestro modelo de vida? “Puede, pero tu modelo de vida ya ha cambiado, independientemente de Google; Google es solo un componente de la ecuación final”.

Todo lo anterior te lleva a terminar siendo un poco entusiasta de los de Mountain View. Sí. Pero solo lo justo. Por ejemplo, mi Android alberga cuatro navegadores, además del nativo, y ninguno de los cuatro es Chrome (Next, Dolphin, Opera Mini, Maxthon), porque es lento, pesado y nada configurable. Por ejemplo, he deshabilitado Google Now, que drena literalmente la batería. Por ejemplo, sigo atento la evolución de Tizen, Mozilla OS y “la nueva” Windows como alternativas viables a un ecosistema Chrome que se está cerrando y plegando sobre sí mismo, y que ha pegado puñetazos incomprensibles sobre la mesa como el cierre de Google Reader. Por ejemplo, reconozco sin ningún género de dudas que a estética, fluidez e innovación y branding, es difícil ganar a la marca de la manzana mordida.

Así que no, queridos, queridas. No soy Google #fanboy. Solo un simple usuario que trata de aprovechar la mejor tecnología en cada momento, y que con todo y eso sigue siendo un perfecto y abultadísimo ignorante en la materia. Fan, lo que se dice fan, lo soy de personajes como Pérez-Reverte, y ciudadanos como los cientos de miles de jóvenes que se han ido a buscarse las castañas fuera de este país. Mejor dicho, que les han echado. Quien viera anoche en La Sexta a don Arturo, y después el programa El Objetivo, sabe a qué me refiero. Quien no, que lo vea en lasexta.com. Y sí, puede usar cualquier navegador para ello que no sea Chrome (incluso Safari, o Explorer), que no, ni me voy a enfadar, ni les voy a mirar por encima del hombro 😉

Nota final: ningún imperio es eterno. Jamás lo ha sido, y jamás lo será.

PD: dejo sobre la mesa deberes para un crack como Pablo Fernández Iglesias. Él sabe a qué me refiero 😉

Este post tiene 4 comentarios
  1. Es una fantástica definición,

    Has obviado el detalle de que es un ecosistema muy similar al de MS (por ejemplo), donde algunas cosas van mejor y otras peor o el de Apple (aunque este es mas limitado)…

    Yo soy de los de “no pongas todas las manzanas”…y soy fan de Google y de G+…que no #fanboy

  2. Jejeje Fares. Fan que no #fanboy. Esas cuatro palabras creo que son un resumen inmejorable del planteamiento genérico. Gracias por comentar (y disculpa la tardanza en aprobar el comentario):

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