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Opera Nuevo Navegador

Adaptando los navegadores a las necesidades reales del usuario

A día de hoy utilizamos Internet de una manera diametralmente distinta a la que había hace una década. Sin embargo, las herramientas que tenemos para ello siguen siendo, con unos leves lavados de cara, prácticamente semejantes.

Y es algo curioso, habida cuenta de que afecta de forma crítica a la experiencia que tenemos en la amplia mayoría de servicios digitales. Con permiso de los sistemas operativos móviles y su market de aplicaciones, los buscadores siguen siendo la puerta de entrada principal a buena parte del tercer entorno, y han ido adaptándose a las necesidades bajo escasas innovaciones incrementales (multiproceso, navegación por pestañas, extensiones…) cuando quizás lo mejor sería hacer borrón y cuenta nueva.

Algo así habrán pensado los chicos de Opera cuando hace unas semanas lanzaban Neon (EN), un prototipo de navegador que si bien no deja de ser una prueba de concepto, analiza sin prejuicios el paradigma de la navegación, llevándonos hacia una suerte de conjunto de burbujas que vienen a sustituir a las pestañas.

La idea es sencilla de explicar: El navegador pasa a ser un mero escritorio formado por diferentes “burbujas” que pueden ser abiertas en paralelo. Algo que muchos tenemos que realizar a día de hoy separando en distintas ventanas el mismo navegador. Y bajo esta premisa, incluye una serie de herramientas adaptadas al trabajo de escritorio (tomar apuntes, sacar pantallazos, compartir…).

 

Por su parte, Mozilla está probando una nueva manera de reordenar la forma con la que habitualmente realizamos las búsquedas en la red.

Según explican, las últimas versiones de Servo (el nuevo motor de renderizado presente en las nightly builds del navegador) utiliza Browser.html (ES), una nueva tecnología que se encarga de sustituir las pestañas por lo que ellos llaman “trails” o “rastros”.

La idea es que toda “trail” almacene la información del camino que el usuario ha utilizado para llegar a dicha pantalla, ofreciendo una manera de consultar de forma innata “la historia de navegación” y sustituyendo de esta manera la carga cognitiva necesaria (el recordar cómo y por qué hemos llegado hasta aquí) por nuestro proceso cognitivo (centrado en dar solución a lo que estamos intentando solventar).

En este vídeo se ve cómo funcionaría a nivel de interfaz:

 

Son, como comentaba, dos maneras distintas de acercarse a las necesidades del usuario de navegador que se alejan del paradigma estandarizado de las pestañas. Un sistema que quizás, y para según qué casos, plantea más retos que beneficios.

¿Cuántas pestañas tiene ahora mismo abiertas en su navegador habitual? ¿Considera que es un escenario adecuado para trabajar de forma productiva?

Y quizás no lleguen nunca a buen puerto, pero al menos me parecen un ejercicio interesante de cómo algo que entendemos es ya universal e inmutable podría estar sujeto a cambios. Y que cómo de vez en cuando merece la pena pararse y repensar si la forma que tenemos de hacer las cosas es la más idónea para las exigencias que queremos cubrir.

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