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Reflexiones sobre salud y felicidad en el uso de RRSS

¿Pueden las RRSS alargar la vida de las personas? según unos investigadores de la Universidad de California, sí. Aunque como todo en esta vida, con matices.

El paper está publicado en la página de PNAS (EN), y llegan a esa conclusión después de analizar un universo formado por 12 millones de usuarios de Facebook.

Al parecer, el tener una cuenta en Facebook y utilizar con asiduidad (y moderación) esta herramienta reduce en un 12% las probabilidades de morir frente a otra persona que no sea usuaria.

Bajo esta apreciación, que a todas luces parece sacada del peor título de clickbaiting de la historia, hay varios elementos que sí me parecen interesantes.

El primero y más obvio es que hay matizaciones en lo que entendemos por uso de RRSS. Para los investigadores, ese porcentaje de usuarios beneficiados por Facebook engloba a todos aquellos que además de tener una cuenta, la utilizan habitualmente para fortalecer las relaciones que ya mantienen offline. Es decir, que utilizan Facebook como a priori debería utilizarse. Como un canal para estar en contacto con los tuyos, eliminando el handicap de la distancia, pero sin obviar que las relaciones siguen siendo entre humanos y que a todos nos gusta el contacto físico.

Así que nada de llenarse de amigos digitales. Si queremos vivir “un 12% más”, tendremos que utilizar Facebook y el resto de RRSS como un canal aledaño a las vías que habitualmente ya deberíamos estar utilizando para mantener las relaciones sociales saneadas.

Algo que como mínimo es beneficioso para la vida. Somos seres sociales, y está más que demostrado que una sociabilidad saneada es positiva biológicamente para nuestro día a día (mayor felicidad, ergo más proclives a percibir los acontecimientos de forma positiva, ergo menos estrés y malestar, ergo mejor estado físico y mental).

Y aunque no vea autocrítica alguna en la propuesta de los investigadores, hay otro elemento que me parece importantísimo: el que a día de hoy, en países desarrollados, hay una probabilidad media/alta de que esa no presencia en RRSS tan generalistas como Facebook se deba a criterios socio-económicos, que per se, ya disminuyen la esperanza de vida.

Que es probable que ese grupo de personas sin conexión con redes sociales analizado en el estudio pertenezca en su mayoría a colectivos que bien sea por factores culturales o puramente económicos, no tienen acceso a la red.

Lo cual reduce el porcentaje de éxito profesional que van a tener en su vida (ES). Lo cual reduce también su capacidad para comprender el mundo que les rodea. Lo cual les hace más susceptibles a la opinión publica, en ese papel de meros receptores del contenido publicado por los canales tradicionales. Lo cual les acerca (si es que ya no están) cada vez más hacia los límites económicos, desplazados profesional, informativa y socialmente de lo que el resto de agentes han llegado a definir como sociedad de la información (ES).

Así, ese colectivo estará cada vez menos preparado para afrontar una sociedad basada en el consumo informativo, y por ello, tendrá probabilísticamente una menor esperanza de vida (peor economía, menos relaciones sociales…).

La ya habitual dicotomía entre la democratización que han supuesto las nuevas tecnologías y su cada vez mayores barreras de entrada, ejemplificada en un estudio trasversal.

Así que sí. Puede que estos investigadores estén en lo cierto cuando dicen que Facebook alarga la vida de las personas. Pero quizás no sea exclusivamente por su papel como canal para mantener saneadas nuestras relaciones, sino porque nos guste o no, hay aún muchas personas que no tienen perfil en Facebook porque sinceramente tienen cosas muchísimo más críticas a las que hacer frente.

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