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Consumo De Informacion

Somos lo que consumimos

Tan sencillo como suena. Uno de los factores más determinantes en el proceso que lleva a un usuario nuevo a convertirse en un usuario que sabe aprovechar el apartado social es “la calidad de la gente a la que sigue”.

Y no lo decimos nosotros (que también), sino Mike Krieger, uno de los cofundadores de Instagram, en una entrevista para WebSummit (EN).

El equipo de Instagram estaba interesado en formar una comunidad con mucho engagement, pero, aunque la labor del CM era eficaz con quienes ya eran usuarios, se quedaba corta a la hora de captar a nuevas promesas.

Los numerosos cambios que ha sufrido la red desde sus inicios dan fe de estas declaraciones. Esos primeros “following” que hacemos son críticos a la hora de “retener” al usuario en la plataforma, como también lo es el hecho de causar una primera impresión agradable para una marca que esté expuesta digitalmente.

Incluso iría más lejos. El éxito de una estrategia de marca depende también de la calidad de las cuentas a las que sigue. De que sea capaz de poner el ojo, la oreja, y lo que haga falta, ya no solo a sus históricos competidores, sino a aquellos que aún no lo son. A aquellos que lo estén haciendo bien.

De aprender de sus aciertos y de sus fallos, de todo el contenido que comparten. De perderle el miedo a darle un Me Gusta a un artículo bien desarrollado de la competencia, de hablar directamente con ella, de buscar sinergias que sumen a las dos.

Hablamos de engagement, y por ende, de naturalidad, de volverse “necesario” para el potencial cliente.

Atrás debería quedar el marketing de mirarse el ombligo. Ahora el cliente tiene acceso a muchísima más información que antaño, que puede o no venir de los canales que la marca ha desarrollado. Es absurdo jugar al gato y el ratón con información que está a tan solo un click de distancia. De hacer oídos sordos a lo que está removiendo el sector en el que nos movemos, por muy desafortunado que sea para nuestros intereses.

Lo hemos dicho en alguna otra ocasión, y lo recalco nuevamente: No estar es aún peor que equivocarse. Con lo segundo hay margen de actuación. En lo primero no tenemos forma de pararlo.

Lo sabe Krieger, lo sabe Instagram, lo aplica a la perfección Facebook y lo vemos cada vez con mayor intensidad en el resto de redes sociales.

¿De dónde sino sale la decisión de probar un Me Gusta como sustitutivo del Favorito de Twitter? ¿Por qué sino Facebook iba a volver a poner el botón de “Me alegra”, apenas una semana después de haberlo eliminado? ¿Cómo hubiera sido Google+ sin la existencia de las Comunidades, fiel evolución del mundo de los foros?

Los grandes “se siguen” mutuamente, aprenden los unos de los otros, y no tienen miedo a la hora de desarrollar estrategias semejantes. De probar y errar, para acabar acertando.

Hay que romper ese miedo a ser más abierto, a reconocer los movimientos tal y como son, a aplaudir los puntos fuertes de terceros.

Y por supuesto, a consumir información de calidad, venga de donde venga. A ser críticos con lo que llega a nosotros. A mantener el cerebro convenientemente alimentado.

Porque somos lo que consumimos.

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