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120703 Gasolinero

Twitter evoluciona… ¿a peor?

Uno, modestamente y sin intención, lleva en Twitter desde antes de que se fuesen los pintores. Recuerdo ver los suelos de la red social tapados con mantas de esas absorbentes, las mesas cubiertas con plástico, andamios, trastos y olor a “Fortuna”.

El otro día, siempre se dice el otro día, Twitter llegó a los quinientos millones de usuarios. O mejor dicho, a los quinientos millones de cuentas abiertas. Hay un número considerable de twitteros que no eclosionan y se quedan en forma de huevo para toda la eternidad, «In saecula saeculorum» —sirva la locución latina para darle más empaque a esta columna—. Al principio era más fácil, nada más hacerte socio de la aviar red, tu perfil cobraba forma de guácharo. Siempre es más fiable leer a un polluelo que a un embrión, a pesar de que con el ovoide hagan limpias los chamanes. También hay otros que no despegan el pico, nunca mejor dicho. A pesar de lo antepuesto, demos como bueno lo de los quinientos millones de gorjeadores.

La red antaño era refugio de unos cuantos, no muchos y cercanos al frikismo  y ahora celebérrima, tanto que sirve incluso para abrir los telediarios con tweets  de políticos, cantantes, futbolistas y gente de mal vivir. Eso le da mucho predicamento y hace que el personal se afilie a la sociedad del pardal para poder hablar con sus famosos favoritos tweet a tweet:  «@MickJager: Mick, a ver cuando venís a tocar a Villar del Río. Como molan tus labios… Crack, que eres un crack.».

También sirve para insultar a la cara a la celebridad que le tengas manía. Los domingos por la tarde suele ser muy entretenido darle cera a Pérez Reverte. El escritor y académico twittea con fruición las tardes dominicales. Es muy recurrido el «@perezreverte: eres un machista de mierda». Ya que no puedo escribir cómo él, lo insulto y si puede ser, con faltas de ortografía, que mola más.

Vengo observando, de un tiempo a esta parte y con preocupación, cómo hay gente que tiene un laxo concepto de la educación y los modales. Algunos van a degüello y faltándole al respeto hasta al lucero del alba. Sobre todo en cuestiones políticas o ideológicas. Twitteros que te mientan la madre en cuanto pones en duda cualquiera de sus preceptos inamovibles. No obstante, cómo muchas veces se dice, las redes sociales son el reflejo de la sociedad y a lo mejor es el ambiente, que está enconado de suyo.

Pero bueno, anchas son las ondas y nada más lejos de mi intención que reconvenir a nadie.

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