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Smartphones

Ni web ni app propia, bienvenido al vagabundeo digital informativo

Siempre que una tendencia empieza a consolidarse, el escenario cambia sustancialmente.

Lo estamos viviendo ahora mismo con la experiencia de consumo informativo de la sociedad, que engloba no pocos elementos a considerar, y que por ello, se mueve en un terreno aún abierto a diferentes propuestas.

De ese escenario en el que cualquier medio que se precie debía tener una web propia (una casa digital), pasamos a aquel otro en el que parecía que el futuro estaba en las redes sociales, y más acertadamente, en las páginas de éstos.

Ese cambio nunca llegó a producirse (o al menos no masivamente), aunque pronto todos acordamos gestionar junto a la web los nuevos y diferentes canales sociales abiertos.

De ahí a la explosión de ese mundo móvil. La época del post-PC (que nunca ha terminado con la presencia del escritorio) vaticinaba un entorno en el que cualquiera que tuviera que decir algo, si no lo hacía desde una app, no llegaría a nadie.

Y entonces el mercado se consolida, y todos aquellos que corrieron raudos y veloces a tener su presencia digital “appficada”, se encuentran con que los usuarios cada vez utilizan un número más restringido de aplicaciones, y que para colmo, son cada vez más reacios a cambiarlas por alternativas.

¿El siguiente paso? El de eliminar pasos intermedios, y ya que raro es el caso de que un medio reciba más visitas directas que provenientes de una plataforma (buscador, redes sociales), ¿por qué no evolucionar la idea de página en estas plataformas a una suerte de aplicación conjunta de consumo de información?

En la mesa, demasiadas propuestas. Snapchat con Discover (EN), Facebook con sus Instant Articles, o Apple con Apple News. Más, si englobamos los esfuerzos de Google+ por volverse una red de contenido vertical, o de Pinterest o incluso Feedly por posicionarse como repositorios abiertos de información.

Y ahora llega Google y Twitter con una nueva (EN), y hay algo en su discurso que me hace plantearme que quizás estemos ante los inicios de algo más cercano a lo aceptable.

  • Primero, por eliminar el obstáculo más obvio de cara a la experiencia de usuario: el salto de una a otra web. Pese a que esto sea bastante más democrático, entiendo que es una molestia tener que esperar que cargue una página u otra, habida cuenta de que cada una de ellas está desarrollada por su padre y por su madre (distinta navegación, distinta experiencia). El que desde el propio intermediario tengamos acceso al contenido enriquecido por unos protocolos hiperoptimizados para cada dispositivo, es un añadido que difícilmente se puede igualar por proyectos separados. Todo homogeneizado en cuanto a experiencia, pero (y esto es diferenciador frente a lo que veíamos hasta ahora) con un nivel de personalización para que cada medio pueda generar su propia marca y personalidad.
  • Segundo, la abolición del consumo único y lateralizado: Aunque en la práctica esa burbuja de filtros que ofrecerán los algoritmos de recomendación acabará por trasladar el mismo riesgo a distinto escenario, lo cierto es que si desde la misma plataforma tenemos acceso a contenido relacionado del mismo o distinto medio, quizás se consiga romper un poco esa barrera que nos impide consumir contenido visto desde diferentes perspectivas. Y digo quizás por lo arriba mencionado, al ser esta recomendación dependiente del historial de consumo del usuario (y por ende, de su propia y presumiblemente inconsciente lateralidad).
  • Y tercero, por plantear un entorno afín a una publicidad que se supone no invasiva y aceptable (ES): Por ofrecer una plataforma monetizable a los medios, sin abusos de ningún tipo, y en igualdad de oportunidades para todos. O al menos esa es la teoría. Si todos vamos a consumir información desde un mismo punto, a la plataforma le interesa no aparentar ser molesta, y al tratarse de un intermediario, no habrá a priori presión por engordar las arcas hiperpoblando la página de contenido patrocinado.

Por el camino, las dudas que ya hemos debatido por estos lares.

Si con el cambio, los productores de contenido pasan a ser vagabundos digitales (sin web, sin app). Si con esto no estamos apostando por un formato que nos dará pan para hoy, hambre para mañana (ES). Si en efecto a los medios les interesa luchar en igualdad de oportunidades, y ceder aún mayor poder a los intermediarios. Y sobre todo, si este paso, que a priori parece democratizar aún más el acceso a la información, no acabará explotándonos en nuestras narices, conforme esas plataformas abiertas que tan gentilmente decidimos usar acabarán por alejarnos de las fuentes de la información, para ocupar el puesto de policías de la información (yo decido qué debes consumir y qué no). El negocio manda.

Cavilaciones del amigo cebolleta, a fin de cuentas. Ojalá esté muy equivocado.

Este post tiene 4 comentarios
  1. Lo siento por la juventud de ahora… me recuerda a la imagen de un joven diciendole a un viejo que ellos tienen tal y tal y tal… y el viejo le dice que ellos lo habian inventado… la juventud se va a terminar encerrando en que otros sean lo que lo hagan, en este caso gente mas “vieja”, no se puede omitir que si hay gente joven creando… pero no es igual de cantidad que antes…

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